domingo, 5 de abril de 2009


Coca-cola, una bebida poco saludable



Que los refrescos no son la mejor opción para beber no es noticia nueva, pero con respecto a la Coca-cola o bebidas similares como Pepsi, existe una cuestión particular, ya que su composición no aporta ventajas nutritivas y por el contrario, puede significar una amenaza para la salud.


En definitiva, aunque muchas veces no lo consideremos en nuestra dieta, la Coca-cola y otros refrescos pueden ser la causa de nuestro aumento de peso e incluso, de algunas enfermedades, tales como gastritis. Por eso, daremos las razones que hoy nos permiten decir que la Coca-cola es una bebida poco saludable.


La gran mayoría de las personas de diferentes clases sociales, trabajos y condiciones económicas consumen Coca-cola.

Este refresco en particular se caracteriza por poseer mucha cantidad de azúcar que la ingerimos casi sin notarlo, como si fuera un jugo más, inofensivo para la salud. Sin embargo, un vaso de Coca-cola aporta casi 90 calorías, y si dimensionamos la cantidad que ingerimos, estamos cerca de alcanzar el valor calórico de una comida principal con sólo ingerir 4 vasos de este refresco por día, sin que éste nos brinde vitaminas, minerales ni nutrientes importantes para el organismo.


Por otro lado, ya sabemos de su contenido en ácido fosfórico que impide la absorción del calcio y puede provocar una desmineralización de los huesos.
Su contenido en cafeína no es insignificante, al igual que su influencia sobre el sistema nervioso central que puede causar un intoxicación con la misma por su consumo en exceso y sufrir insomnio, adicción, nerviosismo constante, entre otros efectos indeseados.


Incluso, el ph ácido de la Coca-cola es lo que muchos consideran un potente anticorrosivo que puede dañar la mucosa estomacal y producir enfermedades en la misma. Además, la Organización Mundial de la Salud considera que este refresco y otros similares, pueden contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas como obesidad y diabetes.


En fin, ningún refresco se puede considerar una bebida saludable, pero la cuestión aquí es la gran aceptación que éstos tienen y su amplia promoción que estimulan su consumo y hacen más difícil limitar su ingesta para beneficiar la salud. Por eso, lo primordial es tener razones suficientes para considerar a los refrescos una bebida ocasional y no sana ni necesaria a diario, pues como con todo, está en nosotros decidir para proteger la salud del organismo.


No es que deberíamos prohibir todo aquello que tenga azúcar o grasas malas en exceso, sino que es nuestro deber limitar la ingesta de este tipo de alimentos poco saludables y balancear su ingesta con otros necesarios todos los días.


Marisol

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